En 1996, la primera vez que al llegar a un nuevo estudio para trabajar, el antiguo Exotic Tattoo de Vicente Sancho Tello en Valencia, pregunté si tenían conexión a Internet las caras de incomprensión fueron alucinantes… ¿Internet para qué? Yo ya intuía entonces el tremendo potencial de la red como biblioteca visual pero también como canal de promoción comercial, así fui uno de los primeros tatuadores en Valencia en tener una web, la antigua www.tatuatgesxavi.com, pero sinceramente ignoraba todo el alcance que en el futuro llegaría a tener Internet en nuestro trabajo.

La producción creció y los clientes dejaron de ser marginales. El aumento en la calidad de los trabajos fue propiciando progresivamente una mayor aceptación social. Luego, en 2005, llegó Kat Von D y Miami Ink, programa del que reconozco nunca haber soportado ver un solo episodio completo, pero que sin duda alguna contribuyó a la difusión y normalización social de este arte.
Facebook primero, después Instagram, vías directas para comunicarte con tus artistas favoritos. Información gráfica y técnica casi sin límites y actualizada al instante. El tatuaje como arte explotó definitivamente.

Personalmente he intentado siempre mantener cierta distancia entre el trabajo y mi vida privada. Una cosa es el uso de los canales cibernéticos para difundir tu trabajo y otra muy diferente es hacer el payaso en shows mediáticos para conseguir seguidores. Hay límites y hay clases. Mi trabajo es el único que tiene que hablar por mi a nivel profesional y en esta web os lo presento.

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